Si algo caracterizó la relación que tuve con el PA fue el sexo. Sexo del bueno, del que pocas veces se consigue.
Era como si ambos encontráramos en el otro los más altos niveles de calentura. Apenas un beso alcanzaba para prender fuego. Las manos corrían por todos lados, las piernas parecían no existir, los límites parecían borrarse. La perversión, de esa buena, de esa totalmente calentante.
Desde el primer beso hasta el último, nunca hicimos el amor. Siempre fue de lo otro. De esa otra forma de encontrarse, donde no hay amor sino dos cuerpos que no pueden evitar estar uno encima del otro, uno adentro del otro. Era salvaje, era bruto, era sexo puro.
Nunca nadie había generado en mi eso. Mis relaciones carnales anteriores a él habían sido tan distintas! Y no malas. Distintas. Pero con el PA, nos dedicábamos a provocarnos, a buscarnos, a desafiarnos para ver cuándo el otro cedía.
No había respiro. No había sueño. No había horarios. No había lugar que nos limitara. Eran las tres de la mañana de un martes y alguno de los dos empezaba el juego, y eso alcanzaba para que en 20 minutos el PA estuviera en la puerta de mi casa.
No alcanzábamos al ascensor, no alcanzábamos a la cama, no alcanzábamos.
Y después, venía la calma, y el drama.
Mostrando entradas con la etiqueta códigos históricos. Mostrar todas las entradas
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19 jul 2008
Con I de IDIOTA 2
Abro mi mail de Yahoo. Ese que no abro nunca. Un mail de I.
En el día del amigo I. quiere saber si dejaría todo por él. Me manda a Rodrigo Guirao Diaz para preguntármelo. Le dije que si. A Rodrigo (está claro, no?).
Este tipo no entendió nada?
En el día del amigo I. quiere saber si dejaría todo por él. Me manda a Rodrigo Guirao Diaz para preguntármelo. Le dije que si. A Rodrigo (está claro, no?).
Este tipo no entendió nada?
Se guarda en:
códigos históricos,
códigos irracionales,
códigos pauleanos
18 jul 2008
Con I de IDIOTA
Recién volvía a casa. Caminaba por Paraguay y lo vi a I. que se acercaba con su novia. De repente, me miró y, en un movimiento muy extraño, la tapó a ella mientras pasaban al lado mío y me dió la espalda. Sin saludarme.
Así, 7 años junto a alguien se resumen en un empujón al pasar, un dar la espalda, y en ser un idiota.
Hoy, más que nunca, "como dos extraños".
Así, 7 años junto a alguien se resumen en un empujón al pasar, un dar la espalda, y en ser un idiota.
Hoy, más que nunca, "como dos extraños".
Se guarda en:
códigos históricos,
códigos irracionales,
códigos situacionales
17 jul 2008
El amor en los tiempos del blog II: El encuentro
No fue demasiado lo que tardamos en ponernos en contacto por MSN una vez que yo supe quién era el PA. Le dije a mi amiga: "Dale mi MSN. No, mejor no. Esperá que te lo pida. No, mejor dáselo". Y me agregó (Después me enteré que un tiempo antes ella se lo había ofrecido y él había dicho que no).
Hablamos dos días y nos conectamos desde el primer momento. O al menos así lo sentí yo. Él es un tipo muy inteligente, que disfruta mucho leer y que tiene un humor muy particular. Y durante dos días hablamos bastante. Y al tercer día me dijo:
- No me desafíes
- No te desafío pero no te tengo miedo...
- Ok, vamos al cine hoy
- No puedo... mañana?
Me vino a buscar en medio de una gripe, y la salida al cine terminó en ir a tomar algo. La charla fluyó como si nos conociéramos desde hace tiempo. Y nos divertimos mucho (o al menos yo). Cuando la noche promediaba, decidimos salir del lugar. Caminamos unos pasos y le dije:
- Te gusta la coca?
- Si
- Entonces compro porque en casa no hay
Hablamos dos días y nos conectamos desde el primer momento. O al menos así lo sentí yo. Él es un tipo muy inteligente, que disfruta mucho leer y que tiene un humor muy particular. Y durante dos días hablamos bastante. Y al tercer día me dijo:
- No me desafíes
- No te desafío pero no te tengo miedo...
- Ok, vamos al cine hoy
- No puedo... mañana?
Me vino a buscar en medio de una gripe, y la salida al cine terminó en ir a tomar algo. La charla fluyó como si nos conociéramos desde hace tiempo. Y nos divertimos mucho (o al menos yo). Cuando la noche promediaba, decidimos salir del lugar. Caminamos unos pasos y le dije:
- Te gusta la coca?
- Si
- Entonces compro porque en casa no hay
15 jul 2008
El amor en los tiempos del blog I: El PA
Empezar un blog para divertirse un rato y terminar conociendo por este medio a alguien que, después de 5 meses, te va a romper el corazón... no es lo que yo imaginaba.
El PA llegó a mi vida por un lugar que jamás pensé que llegaría: a través de comentarios. Llegó al blog recomendado por una amiga, ella también parte del grupo NSYSV, quien un día le dijo: "Querés ver lo que escribo? Mirá acá" y le dió la dirección de No soy yo, sos vos.
Claro que no se mostró de una. Al principio empezó con comentarios semi escondidos, bajo el nick "Príncipe Azul Imaginario" (en clara referencia a la leyenda que teníamos en NSYSV: Basta de rechazar hombres reales por príncipes azules imaginarios).
Su primer comentario llegó en junio de 2007, y su último, como PA, fue en agosto del mismo año (cuak). Después, reapareció como el "amigo de..." y finalmente, tentado por el mundo blog, se creó el suyo, pasando a ser uno más de todos nosotros (sólo por un tiempo, después desistió de seguir participando, como desistió de mi). Que quién era? Ja! No señores, imposible decirles. Sepan, sin embargo, que lee. A pesar de no participar activamente, lee.
El PA venía de una historia cruzada, y cuando mi amiga me dijo quien era y me mandó su foto, yo dije: "Claro... Yo voy a salvarlo". Es que todas, en el fondo, tenemos ese instinto salvador. Todas queremos ser, en algún momento, la mujer que los convirtió en hombres; la mujer que les curó las heridas; la mujer que los enamoró.
Fácil es verlo ahora a la distancia y darme cuenta de que yo estaba muy equivocada. Este hombre no quería ser salvado. Él ya tenía una "princesa". Sólo escapaba de ella. Y del dolor que le había causado. Como yo escapaba de I.
Pero basta ya de preámbulos. Esta historia comienza acá. Y no tiene larga duración.
(Juro que no los voy a hacer esperar hasta el martes que viene)
PD: Debido a su nick (Príncipe azul...) muchas veces me veré obligada a hablar de "príncipes" y "princesas". Sepan que ODIO esas dos palabras. SHO soy una reina :P
UPDATE: Usted puede cambiar su vida!
El PA llegó a mi vida por un lugar que jamás pensé que llegaría: a través de comentarios. Llegó al blog recomendado por una amiga, ella también parte del grupo NSYSV, quien un día le dijo: "Querés ver lo que escribo? Mirá acá" y le dió la dirección de No soy yo, sos vos.
Claro que no se mostró de una. Al principio empezó con comentarios semi escondidos, bajo el nick "Príncipe Azul Imaginario" (en clara referencia a la leyenda que teníamos en NSYSV: Basta de rechazar hombres reales por príncipes azules imaginarios).
Su primer comentario llegó en junio de 2007, y su último, como PA, fue en agosto del mismo año (cuak). Después, reapareció como el "amigo de..." y finalmente, tentado por el mundo blog, se creó el suyo, pasando a ser uno más de todos nosotros (sólo por un tiempo, después desistió de seguir participando, como desistió de mi). Que quién era? Ja! No señores, imposible decirles. Sepan, sin embargo, que lee. A pesar de no participar activamente, lee.
El PA venía de una historia cruzada, y cuando mi amiga me dijo quien era y me mandó su foto, yo dije: "Claro... Yo voy a salvarlo". Es que todas, en el fondo, tenemos ese instinto salvador. Todas queremos ser, en algún momento, la mujer que los convirtió en hombres; la mujer que les curó las heridas; la mujer que los enamoró.
Fácil es verlo ahora a la distancia y darme cuenta de que yo estaba muy equivocada. Este hombre no quería ser salvado. Él ya tenía una "princesa". Sólo escapaba de ella. Y del dolor que le había causado. Como yo escapaba de I.
Pero basta ya de preámbulos. Esta historia comienza acá. Y no tiene larga duración.
(Juro que no los voy a hacer esperar hasta el martes que viene)
PD: Debido a su nick (Príncipe azul...) muchas veces me veré obligada a hablar de "príncipes" y "princesas". Sepan que ODIO esas dos palabras. SHO soy una reina :P
UPDATE: Usted puede cambiar su vida!
8 jul 2008
Martes de Agustín: El último round
(OK: Post super largo. Es el último de Agustín. Hasta yo me cansé de contar esta historia. Me imagino ustedes de leerla!!!)
Lo que siguió después de aquel mensaje ("Venite el fin de semana") fue una mezcla de malos entendidos, situaciones de mierda, y mails y chats que se fueron poniendo cada vez peor.
Agustín tenía la mala costumbre de mandar ese tipo de mensajes y después no contestar más. Desaparecer. Para volver al ataque a las semanas, o meses.
Al mismo tiempo, seguía con su relación y no planeaba ningún cambio en su vida. Yo no pedía que viniera a vivir a Bs.As. No pedía que me prometiera amor eterno. No pedía seguridades. Solo pedía que viniera un fin de semana a Bs.As. Que nos viéramos, habláramos, y pensáramos.
En medio de su constante histeriqueo, mis niveles de tolerancia fueron bajando y llegué a un punto en el que no soporté más que él siguiera jugando y divirtiéndose a costa mía.
Todo explotó un día en que me dijo, casi en tono de broma, que yo sería algo así como su amante.
El día después
Mensaje de texto: "Perdón por lo de ayer. Quiero tenerte..."
Respuesta: "Está todo bien, pero tenemos que aclarar algunas cosas"
Le mandé un mail super amigable, donde le decía lo que él había significado para mi, y cómo me sentía yo con respecto a nuestra relación. Le conté lo que yo sentí desde el primer momento en que lo ví. Fui honesta y abierta.
La Respuesta:(...) la verdad es que tu mail me hizo pensar mucho y sinceramente no sé que es lo que pasa entre nosotros, no pensé que vos te lo ibas a tomar así (...)(...) pensé que eramos buenos amigos y nunca me imaginé que estuvieras esperando algo mas de mí, siendo que sabés que estoy de novio (...)(..) Yo te quiero y mucho, y lo sabés porque sinó no estaría contestandote este mail, pero sinceramente no estoy en condiciones de jugarme por vos hoy (...)
A este mail, le siguió una charla por MSN donde yo le aclaré que yo no era ninguna loca que inventaba cosas. Que él me había mandado mensajes que significaban cosas, que no podía disponer así como así de los sentimientos de las otras personas. Él me dijo que yo había arruinado todo y que no quería hablar más del tema.
Al día siguiente le mandé un mail super cabrón.
(...) Bueno, obviamente necesito una nueva definición de amistad (...)(...) Yo no interprete cualquier cosa, yo no vi lo que quería ver. Vos me dijiste todas estas cosas, y ofendes terriblemente mi inteligencia tratando de hacerme ver como que yo alucine con algo que no existía (...)(...) Yo te dije que entonces, hasta que no viviéramos en la misma ciudad, era mejor no hablar mas del tema. Y vos insististe, y seguiste jodiendo (...)(...) Por otro lado, YA SE QUE ESTAS DE NOVIO. Y nunca te dije nada al respecto. Pero que conste y que quede bien clarito que en febrero vos me dijiste que no estabas de novio (...)(...) Obviamente, si por algo cague todo es por ser sincera. Vos, en cambio, no podés ni siquiera empezar a pensar en ser honesto, ni conmigo, ni con vos. (...)(...)Y que clase de novio es ese?? Pobre de la chica que esta a tu lado, que no se da cuenta de que no la querés como deberías ni la respetás como deberías (...)(...) espero realmente que algún día puedas ver las cosas desde mi punto de vista, y no desde el tuyo. Yo traté de ponerme en tu lugar, pero obviamente tenemos visiones de las cosas muy distintas. Desde lo que es ser amigos en adelante (...)
Y por un tiempito no volvimos a hablar. Nos cruzamos algunas veces en el MSN, me mandó un par de mensajes, pero yo ya no estaba dispuesta a bancarme su jueguito. Todo muy lindo, muy divertido, pero llega un momento en que no da. Porque una también tiene sentimientos, y las cosas duelen y pesan. Y el orgullo propio qué?? Según sus ideas, debería dejarlo tirado en un rincón, esperando a que se muera.
Pero vamos! Estamos hablando de Pau, acá. La misma masoquista que se bancó miles de forreadas más de una vez! Claro que no podemos dejar que termine triunfal, diciendo "Vos conmigo no jugás".
Y un buen día me llegó el mensaje tan esperado: "Te bancás que llegue mañana a las 8 de la mañana a tu casa? Estoy viajando hoy a la noche". Y qué podía decirle??? Yo, que estaba en lo de mis viejos en ese momento, corrí a mi depto. Limpié, lavé, cambié sábanas, toallas, ordené todo. Y después me ordené a mi misma. Me bañé, me depilé, me hice el brushing, y me fui a dormir pensando en que, finalmente, al día siguiente iba a verlo a Agustín, después de tanto tiempo sin vernos y de tanta cosa que había pasado. La última vez que nos habíamos visto había sido en febrero, y estábamos a octubre.
A las 7 de la mañana del día siguiente me levanté, me vestí, retoqué mi pelo y me dispuse a esperarlo. Vivo en Retiro, no podía demorar más de 10 minutos desde que se bajara del bondi hasta llegar a casa. Y el tiempo pasaba y ni señales. Y a las 8:30 llegó el mensaje: "Pau, al final me vinieron a buscar, me voy a San Isidro a trabajar. Si tengo tiempo, nos vemos mañana un ratito".
Me sentí la más estúpida, la más forreada, la más débil. Y le mandé un mensaje: "Vos me estás jodiendo? Yo soy una pelotuda. No aprendo más".
A los 5 minutos lo tenía en la puerta de mi casa. Cuando subió y abrí la puerta de mi depto, nos dimos un beso, y mientras entraba me dijo: "Pau, solo vine a tomar mates. No quiero agregar más confusión al tema".
Y fueron solo mates, y yo por dentro puteaba el maldito momento en el que se me había ocurrido limpiar el depto, depilarme y peinarme para él, porque, finalmente, seguía siendo la boluda de la historia.
Cuando se fue, una hora y media después, nos dimos otro beso, y me dijo, mirándome a los ojos (y escuchen esto por favor!!): "Qué rico olor que tenés, Pau. Olor a Vívere".
Cerré la puerta sabiendo que ahí se estaba muriendo todo. Que no tenía sentido seguir intentando que esta historia tan frustrada funcionara. Básicamente, porque ni él quería que funcione, ni yo soy tan boluda como para seguir enganchada con un tipo como él. Durante el resto del día me bombardeó a mensajes. Mensajes que iban desde "Ya te extraño", "Qué ricos tus mates" y "Qué ganas de quedarme con vos todo el día" hasta el final "Qué poco comunicativa que estás..." Ven? Cuando quiero, puedo.
Algunas veces nos volvimos a cruzar por el MSN. Siempre sale con algún comentario o alguna línea tira onda, pero la verdad es que perdí el interés. Me resulta demasiado obvio, demasiado revuelto, demasiado enfermo.
Hace un tiempo me mandó un mensaje:
A: "Tengo algo que contarte"
P: "O sos gay o estás embarazado"
A: "Estoy embarazado"
P: "Me alegro mucho por vos y te deseo lo mejor"
La hija que espera se va a llamar Paula y nace en unos meses. Naaah, mentira! Cómo le va a poner Paula??? Se va a llamar Ana. Y él parece estar feliz con este cambio en su vida.
Claro que su felicidad con su novia y su futura hija no impiden que, de vez en cuando, algún día colgado del mes, me mande un mensaje: "Como andás?" o un "Anoche soñé con vos..."
Menos mal que ya aprendí. Con histéricos como él, mejor... solo mates.
Lo que siguió después de aquel mensaje ("Venite el fin de semana") fue una mezcla de malos entendidos, situaciones de mierda, y mails y chats que se fueron poniendo cada vez peor.
Agustín tenía la mala costumbre de mandar ese tipo de mensajes y después no contestar más. Desaparecer. Para volver al ataque a las semanas, o meses.
Al mismo tiempo, seguía con su relación y no planeaba ningún cambio en su vida. Yo no pedía que viniera a vivir a Bs.As. No pedía que me prometiera amor eterno. No pedía seguridades. Solo pedía que viniera un fin de semana a Bs.As. Que nos viéramos, habláramos, y pensáramos.
En medio de su constante histeriqueo, mis niveles de tolerancia fueron bajando y llegué a un punto en el que no soporté más que él siguiera jugando y divirtiéndose a costa mía.
Todo explotó un día en que me dijo, casi en tono de broma, que yo sería algo así como su amante.
El día después
Mensaje de texto: "Perdón por lo de ayer. Quiero tenerte..."
Respuesta: "Está todo bien, pero tenemos que aclarar algunas cosas"
Le mandé un mail super amigable, donde le decía lo que él había significado para mi, y cómo me sentía yo con respecto a nuestra relación. Le conté lo que yo sentí desde el primer momento en que lo ví. Fui honesta y abierta.
La Respuesta:(...) la verdad es que tu mail me hizo pensar mucho y sinceramente no sé que es lo que pasa entre nosotros, no pensé que vos te lo ibas a tomar así (...)(...) pensé que eramos buenos amigos y nunca me imaginé que estuvieras esperando algo mas de mí, siendo que sabés que estoy de novio (...)(..) Yo te quiero y mucho, y lo sabés porque sinó no estaría contestandote este mail, pero sinceramente no estoy en condiciones de jugarme por vos hoy (...)
A este mail, le siguió una charla por MSN donde yo le aclaré que yo no era ninguna loca que inventaba cosas. Que él me había mandado mensajes que significaban cosas, que no podía disponer así como así de los sentimientos de las otras personas. Él me dijo que yo había arruinado todo y que no quería hablar más del tema.
Al día siguiente le mandé un mail super cabrón.
(...) Bueno, obviamente necesito una nueva definición de amistad (...)(...) Yo no interprete cualquier cosa, yo no vi lo que quería ver. Vos me dijiste todas estas cosas, y ofendes terriblemente mi inteligencia tratando de hacerme ver como que yo alucine con algo que no existía (...)(...) Yo te dije que entonces, hasta que no viviéramos en la misma ciudad, era mejor no hablar mas del tema. Y vos insististe, y seguiste jodiendo (...)(...) Por otro lado, YA SE QUE ESTAS DE NOVIO. Y nunca te dije nada al respecto. Pero que conste y que quede bien clarito que en febrero vos me dijiste que no estabas de novio (...)(...) Obviamente, si por algo cague todo es por ser sincera. Vos, en cambio, no podés ni siquiera empezar a pensar en ser honesto, ni conmigo, ni con vos. (...)(...)Y que clase de novio es ese?? Pobre de la chica que esta a tu lado, que no se da cuenta de que no la querés como deberías ni la respetás como deberías (...)(...) espero realmente que algún día puedas ver las cosas desde mi punto de vista, y no desde el tuyo. Yo traté de ponerme en tu lugar, pero obviamente tenemos visiones de las cosas muy distintas. Desde lo que es ser amigos en adelante (...)
Y por un tiempito no volvimos a hablar. Nos cruzamos algunas veces en el MSN, me mandó un par de mensajes, pero yo ya no estaba dispuesta a bancarme su jueguito. Todo muy lindo, muy divertido, pero llega un momento en que no da. Porque una también tiene sentimientos, y las cosas duelen y pesan. Y el orgullo propio qué?? Según sus ideas, debería dejarlo tirado en un rincón, esperando a que se muera.
Pero vamos! Estamos hablando de Pau, acá. La misma masoquista que se bancó miles de forreadas más de una vez! Claro que no podemos dejar que termine triunfal, diciendo "Vos conmigo no jugás".
Y un buen día me llegó el mensaje tan esperado: "Te bancás que llegue mañana a las 8 de la mañana a tu casa? Estoy viajando hoy a la noche". Y qué podía decirle??? Yo, que estaba en lo de mis viejos en ese momento, corrí a mi depto. Limpié, lavé, cambié sábanas, toallas, ordené todo. Y después me ordené a mi misma. Me bañé, me depilé, me hice el brushing, y me fui a dormir pensando en que, finalmente, al día siguiente iba a verlo a Agustín, después de tanto tiempo sin vernos y de tanta cosa que había pasado. La última vez que nos habíamos visto había sido en febrero, y estábamos a octubre.
A las 7 de la mañana del día siguiente me levanté, me vestí, retoqué mi pelo y me dispuse a esperarlo. Vivo en Retiro, no podía demorar más de 10 minutos desde que se bajara del bondi hasta llegar a casa. Y el tiempo pasaba y ni señales. Y a las 8:30 llegó el mensaje: "Pau, al final me vinieron a buscar, me voy a San Isidro a trabajar. Si tengo tiempo, nos vemos mañana un ratito".
Me sentí la más estúpida, la más forreada, la más débil. Y le mandé un mensaje: "Vos me estás jodiendo? Yo soy una pelotuda. No aprendo más".
A los 5 minutos lo tenía en la puerta de mi casa. Cuando subió y abrí la puerta de mi depto, nos dimos un beso, y mientras entraba me dijo: "Pau, solo vine a tomar mates. No quiero agregar más confusión al tema".
Y fueron solo mates, y yo por dentro puteaba el maldito momento en el que se me había ocurrido limpiar el depto, depilarme y peinarme para él, porque, finalmente, seguía siendo la boluda de la historia.
Cuando se fue, una hora y media después, nos dimos otro beso, y me dijo, mirándome a los ojos (y escuchen esto por favor!!): "Qué rico olor que tenés, Pau. Olor a Vívere".
Cerré la puerta sabiendo que ahí se estaba muriendo todo. Que no tenía sentido seguir intentando que esta historia tan frustrada funcionara. Básicamente, porque ni él quería que funcione, ni yo soy tan boluda como para seguir enganchada con un tipo como él. Durante el resto del día me bombardeó a mensajes. Mensajes que iban desde "Ya te extraño", "Qué ricos tus mates" y "Qué ganas de quedarme con vos todo el día" hasta el final "Qué poco comunicativa que estás..." Ven? Cuando quiero, puedo.
Algunas veces nos volvimos a cruzar por el MSN. Siempre sale con algún comentario o alguna línea tira onda, pero la verdad es que perdí el interés. Me resulta demasiado obvio, demasiado revuelto, demasiado enfermo.
Hace un tiempo me mandó un mensaje:
A: "Tengo algo que contarte"
P: "O sos gay o estás embarazado"
A: "Estoy embarazado"
P: "Me alegro mucho por vos y te deseo lo mejor"
La hija que espera se va a llamar Paula y nace en unos meses. Naaah, mentira! Cómo le va a poner Paula??? Se va a llamar Ana. Y él parece estar feliz con este cambio en su vida.
Claro que su felicidad con su novia y su futura hija no impiden que, de vez en cuando, algún día colgado del mes, me mande un mensaje: "Como andás?" o un "Anoche soñé con vos..."
Menos mal que ya aprendí. Con histéricos como él, mejor... solo mates.
1 jul 2008
Martes de Agustín: El intermedio
(Este post originalmente tenía varios links a NSYSV para que entendieran mejor, porque acá empiezan a convivir el blog y mi vida, pero lamentablemente tuve que eliminarlos)
Un tiempo después, mayo para ser más precisos, yo ya estaba viviendo sola. Inundaba mis fines de semana de soltera con temporadas completas de Lost, y algún libro. Al principio no tenía cable, mucho menos Internet. Salía de trabajar a las 3 de la tarde, y tenía todo el día para compadecerme de mi misma y llorar por el estúpido que se había mudado a la vuelta de mi casa (Estúpido = I.)
Los primeros cuatro meses post I. fueron terribles. Mis amigas, todas de novias o casadas, siguieron con su vida normal, y yo de repente me sentí sola. Terriblemente sola. Los días de semana se pasaban demasiado rápido, y los sábados y domingos parecían no terminar nunca.
Yo, que odiaba mi trabajo más que nada en el mundo, no veía la hora de que llegara el lunes para tener que ir a trabajar, y olvidarme por un rato de I. Y sin embargo, él seguía presente. Me perseguía mentalmente, y físicamente también.
No sólo se mudó a la vuelta de mi departamento nuevo, sino que, dado que seguíamos viéndonos en una especie de "relación free", salíamos de compras juntos, cada uno eligiendo cosas para su propio departamento. Explicar la locura de esa relación es imposible. De repente, yo, que había sido su objeto de deseo durante siete años, me había convertido en la que lo buscaba, la que le pedía por favor otra oportunidad, la que lloraba y rogaba y suplicaba por un poquito de su amor.
Él cedía ante cada uno de mis impulsos. Si lo llamaba, estaba. Si le hablaba por el MSN, me contestaba. Si quería garchar, garchábamos. Pero de estar juntos, realmente juntos, ni hablar. No me quería a su lado, pero tampoco me dejaba ir.
Yo juraba que manejaba el asunto. Que no me hacía mal verlo, estar con él, hablar con él. Negación total. Mis amigas no sabían qué más decirme, ni cómo hacer para que yo me diera cuenta de lo que estaba haciendo. Pero claro... si yo no quería verlo, nadie más iba a lograr que lo viera.
Y llegamos incluso a contarnos con quién estábamos, qué hacíamos con otras personas, si habíamos salido con este o con aquella. Enfermos totales. Ni hablar. Pero algo me decía que tenía que aferrarme a lo poco que él me daba. No era mucho, no era nada, incluso restaba. Pero para mi era todo.
Hubo situaciones en el medio que son demasiado largas para contar, pero un buen día abrí mis ojos y me di cuenta. Estaba en el trabajo, y mientras hablaba con él por el MSN, me dijo algo, no recuerdo qué. Y en medio de la oficina, empecé a llorar. Tuve que irme al baño, limpiarme la cara, y tratar de disimular. Y me di cuenta. No era posible que estuviera así. No podía dejar que las cosas siguieran así. Me estaba destruyendo, y no íbamos a ningún lado.
Pero yo no soy tan fuerte como para hacer que las cosas cambien. Y le dije a él que me ayudara. Le pedí por favor que no cediera ante mi. Que no me diera más lo poco que me daba. Que me dejara ir, porque era la única forma en la que yo podría dejarlo ir a él también.
Ese pedido, más un "chisme" contado por un familiar fueron lo que ayudaron a que empezara a olvidar. Lo habían visto. Acompañado. Despidiéndose de una chica, una pelirroja, a los besos en la entrada del subte. A la vuelta de MI casa. En MI barrio, donde él vivía totalmente colado. A la misma hora en la que, se suponía, iba a venir a mi casa.
Y ese día empecé a entender que no había vuelta atrás. Que de alguna forma tenía que seguir adelante, sin él. Porque, por más renga que me sintiera, por más que me faltara la mitad de mi mundo, tenía que acostumbrarme y encontrar un bastón. "La realidad es esta, hacete cargo".
Fueron meses donde Agustín no se cruzó por mi cabeza. Yo estaba, definitivamente, en OTRA. Y un día de esos terribles, pero quizás de los últimos terribles por culpa de I., me llegó un mensaje de Agustin:
"Tengo muchas ganas de verte".
"Venite el fin de semana" le contesté.
Un tiempo después, mayo para ser más precisos, yo ya estaba viviendo sola. Inundaba mis fines de semana de soltera con temporadas completas de Lost, y algún libro. Al principio no tenía cable, mucho menos Internet. Salía de trabajar a las 3 de la tarde, y tenía todo el día para compadecerme de mi misma y llorar por el estúpido que se había mudado a la vuelta de mi casa (Estúpido = I.)
Los primeros cuatro meses post I. fueron terribles. Mis amigas, todas de novias o casadas, siguieron con su vida normal, y yo de repente me sentí sola. Terriblemente sola. Los días de semana se pasaban demasiado rápido, y los sábados y domingos parecían no terminar nunca.
Yo, que odiaba mi trabajo más que nada en el mundo, no veía la hora de que llegara el lunes para tener que ir a trabajar, y olvidarme por un rato de I. Y sin embargo, él seguía presente. Me perseguía mentalmente, y físicamente también.
No sólo se mudó a la vuelta de mi departamento nuevo, sino que, dado que seguíamos viéndonos en una especie de "relación free", salíamos de compras juntos, cada uno eligiendo cosas para su propio departamento. Explicar la locura de esa relación es imposible. De repente, yo, que había sido su objeto de deseo durante siete años, me había convertido en la que lo buscaba, la que le pedía por favor otra oportunidad, la que lloraba y rogaba y suplicaba por un poquito de su amor.
Él cedía ante cada uno de mis impulsos. Si lo llamaba, estaba. Si le hablaba por el MSN, me contestaba. Si quería garchar, garchábamos. Pero de estar juntos, realmente juntos, ni hablar. No me quería a su lado, pero tampoco me dejaba ir.
Yo juraba que manejaba el asunto. Que no me hacía mal verlo, estar con él, hablar con él. Negación total. Mis amigas no sabían qué más decirme, ni cómo hacer para que yo me diera cuenta de lo que estaba haciendo. Pero claro... si yo no quería verlo, nadie más iba a lograr que lo viera.
Y llegamos incluso a contarnos con quién estábamos, qué hacíamos con otras personas, si habíamos salido con este o con aquella. Enfermos totales. Ni hablar. Pero algo me decía que tenía que aferrarme a lo poco que él me daba. No era mucho, no era nada, incluso restaba. Pero para mi era todo.
Hubo situaciones en el medio que son demasiado largas para contar, pero un buen día abrí mis ojos y me di cuenta. Estaba en el trabajo, y mientras hablaba con él por el MSN, me dijo algo, no recuerdo qué. Y en medio de la oficina, empecé a llorar. Tuve que irme al baño, limpiarme la cara, y tratar de disimular. Y me di cuenta. No era posible que estuviera así. No podía dejar que las cosas siguieran así. Me estaba destruyendo, y no íbamos a ningún lado.
Pero yo no soy tan fuerte como para hacer que las cosas cambien. Y le dije a él que me ayudara. Le pedí por favor que no cediera ante mi. Que no me diera más lo poco que me daba. Que me dejara ir, porque era la única forma en la que yo podría dejarlo ir a él también.
Ese pedido, más un "chisme" contado por un familiar fueron lo que ayudaron a que empezara a olvidar. Lo habían visto. Acompañado. Despidiéndose de una chica, una pelirroja, a los besos en la entrada del subte. A la vuelta de MI casa. En MI barrio, donde él vivía totalmente colado. A la misma hora en la que, se suponía, iba a venir a mi casa.
Y ese día empecé a entender que no había vuelta atrás. Que de alguna forma tenía que seguir adelante, sin él. Porque, por más renga que me sintiera, por más que me faltara la mitad de mi mundo, tenía que acostumbrarme y encontrar un bastón. "La realidad es esta, hacete cargo".
Fueron meses donde Agustín no se cruzó por mi cabeza. Yo estaba, definitivamente, en OTRA. Y un día de esos terribles, pero quizás de los últimos terribles por culpa de I., me llegó un mensaje de Agustin:
"Tengo muchas ganas de verte".
"Venite el fin de semana" le contesté.
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