30 jun. 2008

Mi oculista y yo

El otro día fui a la oculista. La mina me "midió" los ojos con un aparatito ultramoderno (?) que tiene una casita al fondo de un caminito, y un cielo celeste celeste como el helado de crema del cielo (que nunca me gustó, dicho sea de paso).

Y después me sentó en un trono (al menos dejenmé sentirme una reina en el oculista) y me dió un parche negro para un ojo. "Yo no soy ninguna pirata!" le dije ofendida. "No, nena, es para que te tapes el ojo para la prueba". "Ah, ok, entonces si".

Y me fue pasando cuadraditos con letras, cada vez mas chiquitas las muy perras. Y yo, orgullosamente, iba diciendole en perfecto exámen: "Esa es una O! Esa es una X! Esa es una P! O una B? No, mejor una J... Ay, qué difícil! No hay un cuadradito más fácil??"

Y después me puso unos anteojos (que van delante de los ojos, vieron? Por eso, "ante - ojos". Ejem, Lau, no me olvido) y me puso unos lentes de distintas medidas delante de mis pobres ojos.

"Cuánto me dijiste que tenías de miopía?", me preguntó. "Yo no tengo nada de tu opía!" le respondí indignada. Primero me dice pirata y ahora me dice chorra???

Nada, que me puso de esos lentes con aumentos, hasta encontrar el que, supuestamente, medía lo necesario para mis necesidades. House estaría indignado. El paciente SIEMPRE miente. Cómo puede confiar la oftalmóloga (y acá nos ponemos científicos) en lo que yo digo??? Y si de golpe me pongo re heavy re jodida y mando fruta? Y ahí me di cuenta. La mina me estaba haciendo trampa.

"Me pone y me saca siempre el mismo aumento, para ver si le miento, seguro seguro. Pero yo no voy a caer en tus trampas", pensé, mientras ella se movía los lentes girándolos para un lado y para el otro, como si estuviera haciendo algo. "JA! A mi me querés hacer caer??? Nah."

Y le dije: "Pero ese es el mismo que me pusiste recién, no??". Me miró con cara de "no te soporto más, pendeja del orto" y me dijo "vos estás usando aumento de más por gusto".

Y así fue como entré al consultorio midiendo 1.75 de cada ojo, y salí con 0.50 del izquierdo mas un poquito de astigmatismo (no sé como se escribe y me da fiaca buscarlo) y 1.25 en el derecho. Pero no, señores! A mi no me van a engañar. Pienso seguir usando los lentes 1.75 de cada lado, porque yo, así como que me llamo como me llamo, no caigo en las trampas de las Houses oculistas.

28 jun. 2008

No me acostumbro

No me acostumbro a vos, y entonces pasa que de repente vuelvo a ver mi nombre y me sonrío, porque vos me escribís de esa forma, tan tuya y tan mía.

Y pasan tus letras, por todos los medios que el hombre ha inventado y la tecnología se alía con nosotros para complotar contra la normalidad de todos los días, contra los viernes de oficina y las tardes semanales siempre iguales. Y de vez en cuando, cuando se puede, cuando podemos, nos escapamos juntos, y nos envolvemos en plumas blancas, que no pueden creer el lujo que tienen al taparnos del frío de afuera.

Plumas que son testigo de charlas interminables, de mates compartidos y una magia (porque sí, es magia lo que pasa cuando vos y yo y nosotros dos juntos nos unimos ahí) donde el truco morirá con el mago.

Es entonces cuando me doy cuenta de que lo bueno de todo esto es conocerte, y quererte y tenerte una vez cada años, porque al fin y al cabo, no soy egoísta y te dejo, te dejo ir, porque sé que en algún momento volvés.

Y no señores, no será amor, no al menos del tradicional, pero vos y yo creamos un amor distinto y paralelo, que no admite miradas que juzguen, ni sonrisas socarronas. No me enamoré de vos, y vos tampoco de mi, y sin embargo, que enamorados que parecemos a veces, no?

Poder jugar con vos es un lujo que se me niega en la normalidad de los días, y al mismo tiempo, hace que ese juego, al que accedemos sólo cuando la dicha es buena y la moneda cae a nuestro favor, se convierta en especial, único, diferente y nunca rutinario.

Dame más, o dame menos, pero dame, por favor, dame. Hasta que me muera.

I adore you, coshita

Acomodándome

Dicen que ante todas las crisis hay oportunidades de cambios. Los cambios asustan, generalmente. No nos gusta que nos muevan el almohadón sobre el que estamos sentados y que ya está calentito. Y sin embargo, más de una vez, viene alguien que te tira de las sábanas y te deja destapada y cagada de frío.

Los cambios no siempre son elegidos. Generalmente, vienen de sopetón (que vieja que estoy) y nos sopapean en la cara como viento en Claromecó, cambiando de dirección cada dos minutos. Y nosotros, simples mortales, debemos adaptarnos a ellos, y acomodarnos al nuevo status quo.

Pero claro, de repente, el acomodarse cuesta. Y lleva tiempo. Y no gusta. Como no me gusta la cabecera de este blog, y como no me gusta este blog (todavía al menos). Ya me había acostumbrado a PIRL, y me gustaba como estaba quedando. Tenía mucho de mi. El diseño, las formas, y ni hablar de los post. Pero habrá que, como digo siempre, cerrar los ojos, hacer fuerza, y dejar que pase el mal trago. Al fin y al cabo, sólo se trata de un blog.

La entropía le hace frente al status quo, y gana por goleada. A nosotros, solo nos resta acomodarnos.

27 jun. 2008

No quiero

Son las 8:24. Debería salir YA de mi casa e ir a trabajar. Pero no quiero. La vergüenza (Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena) me mata.

Maldita nube negra!! Vieron?? Al final, yo tenía razón.

(Después les cuento qué pasó)

26 jun. 2008

Acá vamos

Tengo que empezar de nuevo. Antes fue por voluntad propia. Ahora es a la fuerza. Si les cuento lo que me pasó, corro el riesgo de ser encontrada de nuevo. Y no quiero. Bah, no puedo.

Confío en que aquellos que antes me leían, van a encontrarme de nuevo. Y sé que muchos no van a hacerlo, pero capaz eso está bueno también.

Estamos en obras, sepan entender(me).-

Bienvenidos a este, mi nuevo hogar.